Informe del CSIS: El conflicto ha degradado a Rusia a una potencia económica de segundo orden

Un informe del CSIS revela que el conflicto ruso-ucraniano ha provocado pérdidas sin precedentes para Rusia. El retraso tecnológico, enormes bajas humanas y mínimos ganancias territoriales ponen en duda la inevitabilidad de la victoria de Moscú y señalan graves problemas estructurales en su economía y ejército.


Informe del CSIS: El conflicto ha degradado a Rusia a una potencia económica de segundo orden

Según el informe del CSIS, el conflicto ha degradado a Rusia a una potencia económica de segundo o tercer orden, con un crecimiento estimado de apenas el 0,6% en 2025, alta inflación, debilitamiento del consumo y una marcada escasez de mano de obra. Según fuentes occidentales y testimonios recogidos por organizaciones internacionales, estos hombres fueron atraídos con promesas de empleo civil en Moscú o San Petersburgo —como cocineros, personal de limpieza o tareas de maestranza— y, una vez en territorio ruso, derivados directamente a zonas de combate en Ucrania. El informe pone en cuestión la idea de una victoria rusa inevitable, sostenida incluso por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había señalado que el tamaño y la fortaleza de Rusia terminarían imponiéndose. Las muertes rusas en combate se estiman entre 275.000 y 325.000, frente a 100.000 a 140.000 del lado ucraniano, lo que arroja una relación de pérdidas desfavorable para Moscú de entre 2 a 1 y 2,5 a 1. En perspectiva histórica, las pérdidas rusas resultan extraordinarias. Estados Unidos perdió alrededor de 57.000 soldados en la Guerra de Corea y 47.000 durante la Guerra de Vietnam, cifras que, aun combinadas, quedan muy por debajo del costo humano que enfrenta hoy Rusia en Ucrania. De acuerdo con un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, las fuerzas del Kremlin registran alrededor de 1,2 millones de bajas —entre muertos, heridos y desaparecidos— desde el inicio de la ofensiva ordenada en febrero de 2022 por el presidente Vladimir Putin. El estudio señala que semejante sacrificio humano se tradujo en ganancias territoriales limitadas: Rusia aumentó el control sobre suelo ucraniano en apenas un 12% desde 2022, y en los últimos dos años las conquistas fueron inferiores al 1,5% del territorio total. En varios sectores del frente, los avances diarios se miden en metros —14 metros en Chasiv Yar, 22 en Kupiansk y 69 en Pokrovsk—, ritmos incluso inferiores a los registrados durante la Batalla del Somme en la Primera Guerra Mundial. Un aspecto central del informe es que Rusia no combate únicamente con tropas propias. En ausencia de nuevas medidas económicas y militares, advierte el CSIS, el Kremlin seguirá prolongando el conflicto, aun al costo de millones de nuevas bajas, sosteniendo la guerra con reclutas forzados, contingentes extranjeros y combatientes enviados al frente bajo falsas promesas. Fuentes consultadas: Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS); Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE); declaraciones oficiales de líderes occidentales; informes académicos internacionales. El embajador adjunto del Reino Unido ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, James Ford, sostuvo recientemente que el ejército ruso enfrenta un desgaste estructural difícil de revertir incluso con movilizaciones forzadas y el uso de combatientes extranjeros. El impacto de la guerra también se siente en la economía. Ucrania registra entre 500.000 y 600.000 bajas, mientras que Rusia duplica ampliamente ese número. Ciudad de Buenos Aires, enero de 2026 – Total News Agency-TNA- El costo humano de la invasión rusa a Ucrania alcanzó niveles sin precedentes para una gran potencia militar desde la Segunda Guerra Mundial. Por el contrario, el CSIS sostiene que Ucrania mantiene una ventaja defensiva significativa, apoyada en una estrategia de defensa en profundidad con trincheras, obstáculos antitanque, campos minados, drones y artillería, lo que eleva el costo de cada avance ruso. Las cifras comparativas refuerzan esa lectura. Aún más contundente es la comparación formulada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien afirmó: “En la década de 1980, en Afganistán, los soviéticos perdieron 20.000 soldados en 10 años. Ahora pierden 30.000 en un mes”. Analistas occidentales advierten que el nivel de bajas ya supera la capacidad sostenible de reclutamiento y reemplazo. A ello se suma el rezago tecnológico: ninguna empresa rusa figura entre las cien principales del mundo y el país ocupa el puesto 28 sobre 36 en el ranking global de inteligencia artificial de la Universidad de Stanford. Pese a este escenario, el informe concluye que Putin difícilmente acepte un acuerdo de paz sin una presión occidental sustancialmente mayor.